México, D. F.
El escenario meteorológico nacional de las últimas semanas se ha caracterizado por su complejidad, favorecido por los efectos oceanográficos en nuestros litorales, mismos que han llamado la atención de no pocos sectores de la población y la sociedad, debido a la ocurrencia de temperaturas muy altas registradas en el Norte del territorio mexicano, la poca lluvia en esta época del año y el oleaje elevado en las costas de gran parte del Pacífico.
Cabe destacar que nos encontramos bajo condiciones de El Niño, mismo que continuará durante el invierno 2009-2010 en el hemisferio Norte, de acuerdo al último reporte del Centro de Predicciones Climáticas de los Estados Unidos de Norteamérica, del 9 de julio y que será actualizado próximamente el 6 de agosto.
El Niño, es un fenómeno que está asociado con el calentamiento de las aguas tropicales del centro y oriente del océano Pacífico, que se manifiesta periódicamente cada dos a cinco años, e influye de diferente manera en el clima mundial. Sus impactos están relacionados con la intensidad del evento, la magnitud del calentamiento de las aguas de la superficie del mar y también con la época del año. Las condiciones actuales y las tendencias recientes favorecen el fortalecimiento de este evento de débil a moderado hasta el otoño, con posibilidad de fortalecimiento a partir de esa fecha.
En gran parte de México esto ocasiona la disminución de las lluvias de verano, debido a la reducción de la actividad convectiva durante veranos Niño, así como a la permanencia de la zona de convergencia intertropical más cerca del Ecuador, lo cual disminuye la aportación de humedad desde el Pacífico hacia nuestras costas y la disminución en la densidad de las nubes sobre el territorio nacional, que provoca la elevación de la temperatura en la superficie y también la disminución de la humedad del suelo, misma que solo se verá favorecida con el desplazamiento de las ondas tropicales hacia el Oeste y el desarrollo ciclónico tropical. Aspecto esto último que se ha visto afectado principalmente en la cuenca del Atlántico, Mar Caribe y Golfo de México, por efectos asociados a año Niño, cuando la cantidad de los ciclones en esta cuenca disminuye durante años con evento Niño.
Se puede decir que durante los veranos Niño, las lluvias disminuyen en la mayor parte del país, resultando en general más secos, con lluvias por debajo de lo normal y más cálidos que los veranos Niña.
En otro orden de cosas, el Noroeste del territorio mexicano, principalmente los territorios de Sonora y Sinaloa, se manifiesta el monzón mexicano. En esa región resultan importantes las lluvias de verano, cuya actividad se presentará débil en veranos Niño como ocurre este 2009. Aunque el monzón se puede adelantar o retrasar en la región, con relación al inicio de las lluvias de mediados de junio, de su inicio tardío se puede esperar una temporada cuyos acumulados de lluvias serán deficientes, en años Niño.
Otro aspecto a considerar es la presencia de la canícula o sequía intraestival, que consiste en un evento al que está asociada la disminución de las lluvias en julio y agosto. Aunque hasta el presente no se ha confirmado la relación entre la canícula y El Niño, la primera muchos autores la consideran más relacionada con la llamada alberca de agua caliente frente a las costas del Pacífico Nororiental.
En las últimas semanas hemos conocido del oleaje que ocurre en las costas del Pacífico Sur y central mexicanos, por lo que debemos de tener en cuenta que el agua oceánica está en constante movimiento, dando lugar a las corrientes marinas u oceánicas, que son movimientos de traslación del agua de mar y se diferencian de las corrientes de marea en que no son periódicas, si no constantes, aunque poco regulares. La causa principal es el viento, aunque dependen también de la de densidad del agua, que guarda una estrecha dependencia con la temperatura y la salinidad.
La energía proveniente del Sol mantiene el movimiento y la rotación terrestre determina su dirección, aunque también intervienen otros factores como son la profundidad del mar, el relieve submarino, la situación y la configuración de las costas. Por lo que las corrientes marinas son irregulares. En las costas, ellas se combinan con las corrientes de marea, siendo la resultante de ambas la que se deja sentir en los litorales.
Es preciso destacar que todos los años las costas del Pacifico Nororiental, generalmente las comprendidas desde Costa Rica hasta la Península de Baja California, resultan afectadas por la llegada de la llamada Contracorriente Marina Ecuatorial, misma que se manifiesta con mayor intensidad de mayo hasta mediados de noviembre, cuando se desplaza nuevamente hacia el Sur. La intensidad de este evento puede variar de débil, moderado a fuerte, aunque este 2009 se prevé su manifestación de moderado a fuerte.
La Contracorriente Ecuatorial es una corriente marina cálida, se origina en el Pacífico central y fluye hacia el Este entre la Corriente Ecuatorial del Norte y la Corriente Ecuatorial del Sur, mismas que se desplazan ambas hacia el Oeste en el hemisferio Norte y Sur, respectivamente. La Contracorriente se desplaza entre las latitudes 5° y 7° Norte, por debajo de la superficie del mar con velocidades aproximadas de 2 metros por segundo.
Ella provoca el desplazamiento de grandes masas de agua oceánica en dirección a las costas centroamericanas y mexicanas del Pacífico, se manifiesta en esos litorales el incremento del nivel del mar, el oleaje y las marejadas en forma recurrente y no continua, lo que dificulta el alertamiento oportuno con el resultado de la disminución del área de playas, sin descartar afectaciones en las instalaciones costeras, muchas de ellas de carácter provisional, que son construidas mayormente con materiales frágiles y están destinadas a la prestación de servicios turísticos; a turistas y residentes lugareños que no reconocen el peligro potencial que representa para sus vidas, recursos y patrimonio. Por lo que toda la población costera, principalmente bañistas y pescadores ribereños, deben de tomar en cuenta las recomendaciones que emiten las autoridades al respecto.
Este escenario marino y costero puede verse favorecido por los efectos del mar de fondo. El mar de fondo es el nombre dado al oleaje que resulta levantado por el viento a gran distancia del lugar donde sopla y que llega hasta la costa por efectos de la propagación a lo largo del mar. Depende principalmente del tiempo que ha estado soplando el viento de un modo constante y de la distancia que ha recorrido sobre la superficie del mar. Se clasifica según la longitud de la ola y también teniendo en cuenta la altura.
De lo anterior podemos concluir que existe actualmente la combinación de manifestaciones que determinan la complejidad del comportamiento meteorológico nacional, debido a la interacción de un conjunto de eventos meteorológicos y oceanográficos que lo determinan. Nuestro llamado va dirigido fundamentalmente a toda la población costera en general y a los que allí se encuentran, a ser prudentes y responsables para acatar las orientaciones de las autoridades ante eventos que pueden poner en riesgo su integridad personal. No cabe dudas que prevenir es la única manera de no tener que lamentar después.